jueves, 20 de mayo de 2021

Beber es lo que uno se lleva

Beber es lo que uno se lleva

 

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Papolo había ahorrado 3 meses de trabajo duro para gastar todo en una noche de embriague. En la tan esperada noche, sale de su casa sin informarle a su familia. El toque de queda por la pandemia 2020 había empezado a las 6 P.M. Papolo salió una hora después. Las calles estaban desoladas, no se veían ni siquiera vehículos. A lo lejos, visualizó a una patrulla de policía que pasaban. El hombre, apurado acelera su paso a la cervecería más cercana. Al llegar, encuentra el local cerrado y ve escondido entre las sombras a uno de sus vecinos bebiendo.

 

- ¡Hey! ¡Loco! ¡La fiesta es en el frente!

 

-Gracias mi pana te veo ahorita.

 

Cruza la calle y mira que hay un edificio cerrado, aparentemente abandonado con un cartel grande: Junta de Vecinos por la Metomanía (JVM). 

 

Entra por la puerta trasera. Al cruzar la puerta, desde adentro emana un olor a cerveza, humo de dudosa procedencia y una música alta inintelegible. Cierra la puerta rápido, antes de que todo eso salga. No puede creer lo que veía; tanta gente junta bailando, bebiendo y fumando. Estaba en una super discoteca. Papolo se une a sus amigos para beber un rato. 

 

Por cosas del destino, y sin ninguna explicación alguna, empezó una pelea en la que todos quedaron involucrados de una manera u otra. Papolo, junto a su pandilla salen a continuar la pelea afuera acompañado de media discoteca. La música, el ruido, la pelea y el mal olor llamó la atención de los vecinos. Papolo se retira del conflicto, abandonando a sus amigos, para regresar por su cerveza que había dejado en la barra. Al ingerir un pequeño sorbo saboreó las 20 personas que habían tomado de su botella mientras estaba afuera. Expulsa al exterior todo el líquido que había ingerido, ese día, en el piso. Las personas, de por sí alteradas, se alejan del nauseabundo sujeto.

 

La música es interrumpida por fuertes alarmas de policías que inundan el lugar. Una estampida de personas intenta salir por la puerta delantera y laterales. Llega la policía por la puerta trasera ordenando a que se detengan. Otro descubrimiento, es que 10 personas que parecían desmayadas en realidad habían muerto hacía horas por intoxicación alcohólica. Papolo, huye con la multitud que se dispersó en la calle. Otra patrulla aparece y los oficiales se dividen para detener a los fiesteros.

 

Papolo, corre como nunca sin mirar atrás. Escuchaba los pasos de un policía pisándole los talones. Para quitárselo de encima salta a patios de vecinos. Para su mala suerte un perro dóberman vigilaba el lugar. El hombre aún más asustado acelera, el perro le muerde el trasero y se aferra a sus pantalones. No podía despegarse de él, así que se quita la correa para dejarle el pantalón y sale del patio. Luego se acordó de que en sus pantalones tenía lo que le quedaba de dinero. Aunque no era cierto, alguien le había robado durante la pelea, ahora le debía al barman. Pero, esto él aún no lo sabía.

 

 

Cuando vuelve a la calle, unos policías, que estaban detenidos, ven a Papolo corriendo en calzoncillos. Primero, se quedan confundidos y después lo persiguen con su patrulla. El hombre de nuevo tenía problemas y no sabía qué hacer. Se tira a un callejón, cruza casas hasta llegar a una casa de madera con las luces apagadas. Él pensó que debía de estar abandonada. Entra a la cabaña y cierra la puerta con pestillo. Su suerte duró poco (1 minuto para ser exactos), un hombre tocó la puerta.

 

- ¡Abre Julia!  ¡La policía ya me detuvo por salir tarde del trabajo!

 

A Papolo se le congeló el cuerpo como quien recibe un baño de agua fría. Escucha adentro unos pasos en otra habitación y se prende una luz. El hombre asustado por ser descubierto salta por la ventana trasera y se da un fuerte estrellón. El tipo escuchó el ruido y ve a Papolo que trata de levantarse. Sin pensarlo mucho, se arroja sobre él para darle golpes.

 

- ¡Yo sabía Julia que me estabas pegando los cuernos! ¡Pero no esperaba que fuera con una mierda como este!

 

Papolo estaba cansado y medio borracho para devolverle los golpes. Afortunadamente, (solo esta vez) llega la policía y detiene a los hombres. En el cuartel de policía arrestan a Papolo por los delitos de: romper el toque de queda, alterar el orden público, invasión a la propiedad privada y exhibicionismo. Cuando salió, al día siguiente, se enteró que debía más de 3,000 pesos en cerveza, (algunos de sus amigos habían tomado a su nombre). Esto no fue lo peor, su esposa le pidió el divorcio porque él supuestamente le había sido infiel. Aún nadie le cree todo lo que le pasó a Papolo esa noche. ¡Hay que beber y gozar porque es lo que uno se lleva! Aunque se pierda todo...


Autor: El segundo ARA


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