Beber es lo que uno se lleva
Papolo había ahorrado 3 meses de
trabajo duro para gastar todo en una noche de embriague. En la tan esperada
noche, sale de su casa sin informarle a su familia. El toque de queda por la
pandemia 2020 había empezado a las 6 P.M. Papolo salió una hora después. Las
calles estaban desoladas, no se veían ni siquiera vehículos. A lo lejos,
visualizó a una patrulla de policía que pasaban. El hombre, apurado acelera su
paso a la cervecería más cercana. Al llegar, encuentra el local cerrado y ve
escondido entre las sombras a uno de sus vecinos bebiendo.
- ¡Hey! ¡Loco! ¡La fiesta es en el
frente!
-Gracias mi pana te veo ahorita.
Cruza la calle y mira que hay un
edificio cerrado, aparentemente abandonado con un cartel grande: Junta de
Vecinos por la Metomanía (JVM).
Entra por la puerta trasera. Al cruzar la puerta, desde adentro emana un olor a cerveza, humo de dudosa procedencia y una música alta inintelegible. Cierra la puerta rápido, antes de que todo eso salga. No puede creer lo que veía; tanta gente junta bailando, bebiendo y fumando. Estaba en una super discoteca. Papolo se une a sus amigos para beber un rato.
Por cosas del destino, y sin ninguna
explicación alguna, empezó una pelea en la que todos quedaron involucrados de
una manera u otra. Papolo, junto a su pandilla salen a continuar la pelea
afuera acompañado de media discoteca. La música, el ruido, la pelea y el mal
olor llamó la atención de los vecinos. Papolo se retira del conflicto,
abandonando a sus amigos, para regresar por su cerveza que había dejado en la
barra. Al ingerir un pequeño sorbo saboreó las 20 personas que habían tomado de
su botella mientras estaba afuera. Expulsa al exterior todo el líquido que
había ingerido, ese día, en el piso. Las personas, de por sí alteradas, se
alejan del nauseabundo sujeto.
La música es interrumpida por fuertes
alarmas de policías que inundan el lugar. Una estampida de personas intenta
salir por la puerta delantera y laterales. Llega la policía por la puerta
trasera ordenando a que se detengan. Otro descubrimiento, es que 10 personas
que parecían desmayadas en realidad habían muerto hacía horas por intoxicación
alcohólica. Papolo, huye con la multitud que se dispersó en la calle. Otra
patrulla aparece y los oficiales se dividen para detener a los fiesteros.
Papolo, corre como nunca sin mirar
atrás. Escuchaba los pasos de un policía pisándole los talones. Para quitárselo
de encima salta a patios de vecinos. Para su mala suerte un perro dóberman
vigilaba el lugar. El hombre aún más asustado acelera, el perro le muerde el
trasero y se aferra a sus pantalones. No podía despegarse de él, así que se
quita la correa para dejarle el pantalón y sale del patio. Luego se acordó de
que en sus pantalones tenía lo que le quedaba de dinero. Aunque no era cierto,
alguien le había robado durante la pelea, ahora le debía al barman. Pero, esto
él aún no lo sabía.
Cuando vuelve a la calle, unos policías,
que estaban detenidos, ven a Papolo corriendo en calzoncillos. Primero, se
quedan confundidos y después lo persiguen con su patrulla. El hombre de nuevo
tenía problemas y no sabía qué hacer. Se tira a un callejón, cruza casas hasta
llegar a una casa de madera con las luces apagadas. Él pensó que debía de estar
abandonada. Entra a la cabaña y cierra la puerta con pestillo. Su suerte duró
poco (1 minuto para ser exactos), un hombre tocó la puerta.
- ¡Abre Julia! ¡La policía ya me
detuvo por salir tarde del trabajo!
A Papolo se le congeló el cuerpo como quien
recibe un baño de agua fría. Escucha adentro unos pasos en otra habitación y se
prende una luz. El hombre asustado por ser descubierto salta por la ventana
trasera y se da un fuerte estrellón. El tipo escuchó el ruido y ve a Papolo que
trata de levantarse. Sin pensarlo mucho, se arroja sobre él para darle golpes.
- ¡Yo sabía Julia que me estabas
pegando los cuernos! ¡Pero no esperaba que fuera con una mierda como este!
Papolo estaba cansado y medio borracho para devolverle los golpes. Afortunadamente, (solo esta vez) llega la policía y detiene a los hombres. En el cuartel de policía arrestan a Papolo por los delitos de: romper el toque de queda, alterar el orden público, invasión a la propiedad privada y exhibicionismo. Cuando salió, al día siguiente, se enteró que debía más de 3,000 pesos en cerveza, (algunos de sus amigos habían tomado a su nombre). Esto no fue lo peor, su esposa le pidió el divorcio porque él supuestamente le había sido infiel. Aún nadie le cree todo lo que le pasó a Papolo esa noche. ¡Hay que beber y gozar porque es lo que uno se lleva! Aunque se pierda todo...

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